Mientras la mayoría de las evaluaciones sobre la recuperación de EE. UU. se enfocan en la falta de creación de empleos, justamente ese hecho indica una expansión en la producción, que en sí misma es el resultado de una reindustrialización sustancial de la economía estadounidense, especialmente en el área de la fabricación de alta tecnología. Mientras las economías asiáticas, sin duda alguna, sufrieron como resultado de las incertidumbres mundiales, ellas también están demostrando una notable resistencia, especialmente en India y en China, donde la liberación de la demanda local podría desencadenar otra ronda de crecimiento. De la misma manera, América Latina, incluyendo por cierto Brasil, y en muchos otros aspectos gran parte del resto de la región, se está acelerando después de haber sufrido los efectos de la crisis de sus grandes socios comerciales. El comodín, por cierto, es Europa. Si la crisis de la deuda soberana se sale de control, sus efectos podrían ser incalculables, lo que hace aún más importante que prevalezcan las señales de pragmatismo.
1. La Reserva Federal estima
